Después de atravesar una etapa oscura de fotos y retratos, quise ir más allá y jugar con lo abstracto, seguir jugando con cuerpos que se diluyen en formas distorsionadas, cubistas, fantasmagóricas. Hice varias sesiones, donde la magia del momento entre modelo y fotógrafo se compartía en obturaciones largas con movimientos bruscos de cámara y cuerpos en danza, cazados a modo de espectros o almas, en fotografías únicas e irrepetibles.