Hace años me replantee la fotografía con un estilo creativo ramificado en la historia de la pintura generando así nuevas estéticas. En el caso de los retratos, motivado por el tenebrismo pictórico, traté cada foto como si de un cuadro se tratase, y, en cada sesión pedí a las personas retratadas que posaran hieráticas, inspirándose en los gestos y miradas eternas de los personajes históricos en los cuadros del siglo XVI.